La corrupción secuestró la Cooperación valenciana


Hay personas que ocupan cargos de responsabilidad política porque tiene que haber de todo pero no se merecen representar a nadie más que a sí mismos. Y hasta eso hacen mal. Desde mi humilde reflexión parece que en esta nueva “aristocracia” –la clase política- algunos creen que los ciudadanos son tontos útiles a los que se les puede hacer lo que sea en beneficio propio.

Casos y casos de corrupción salpican los titulares estos últimos años y la sociedad, o sea los tontos útiles, le ha dado visos de normalidad. Ya pocos se escandalizan y se percibe como normal que algunos se lucren de forma ostensible y hasta escandalosa. Total, qué más da si todos nos van a robar, sean de uno u otro color, comentario realmente socorrido.

Pero que, además de llenarse los bolsillos con los dineros de todos, lo hagan con los que, en principio, van destinados a los menos favorecidos, le añade un calificativo al hecho que se traduce en la palabra miserable. Hay gente, seres humanos, que nacen, viven y mueren en la miseria; otra gente se hace miserable por elección personal, una palabra que en una de sus acepciones en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, se define como perverso, abyecto, canalla.

Eso es lo que se desprende de los hechos relacionados con las últimas detenciones en la Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Comunidad Valenciana. Todo un tinglado para enriquecerse miserablemente con el dinero destinado a la cooperación con Iberoamérica. Pero es necesario saber que para que alguien quiera corromper debe haber alguien que se deje hacerlo. Si no es así, no hay corruptores ni corruptos.

Me han llegado algunos mails de amigos que refuerzan sus tesis contra la Cooperación al Desarrollo, diciéndome: “¿ves? Toda una falacia para engañar a tontos y llevarse la pasta a casa”. Pero yo les contesto que los casos de corrupción han de ser publicados y conocidos por cuantos más mejor. No deja de ser una medida higiénica para el buen fin de la Cooperación al Desarrollo. Este conocimiento actúa como un cateterismo necesario para limpiar las arterias por las que discurre el buen fin de cooperar con los países menos favorecidos. Hay veces que con tanto deshecho se acumula demasiada basura dentro y se impide el paso de la ayuda.

Y para acabar, un pequeño resumen de por dónde va este tema en la Comunidad Valenciana:
La juez que investiga el saqueo de los fondos de cooperación otorgados entre 2008 y 2010 por la Generalitat cuando el portavoz del PP en las Cortes, Rafael Blasco, era el consejero de Solidaridad y Ciudadanía, terminó de tomar declaración a los 14 detenidos la pasada semana por malversación de fondos públicos, fraude en las subvenciones y falsedad documental. Y Nieves Molina, titular del juzgado de Instrucción número 21 de Valencia, ha acabado imputando finalmente a todos ellos en el caso, aunque ha dejado a 13 de ellos en libertad con cargos.
Para solo uno de ellos ha decretado la prisión comunicada y sin fianza. Se trata de Augusto César Tauroni, nombre muy frecuente en las empresas que han hecho negocio en las consejerías que ha dirigido Blasco y, según la policía, presidente de la Fundación Hemisferio, la institución a través de la cual se ha articulado el saqueo de las ayudas a los países en vías de desarrollo.

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