Cooperación Internacional: Un viaje de ida y vuelta


Muchos de nosotros recordamos aquellas jornadas históricas que tuvieron como protagonista la exigencia de destinar el 0,7% del PIB de España a la Cooperación Internacional para el Desarrollo. Aquellas acampadas en el Paseo de la Castellana y aquella incidencia en los Medios de Comunicación fueron todo un punto de inflexión en la conciencia nacional con respecto al mundo en el que vivimos. Se hablaba, en realidad, de que 0.7 céntimos de euro de cada 100, se dirigiera a los países menos favorecidos para ayudarles a remontar la enorme diferencia que les separa del llamado primer mundo.

Hoy, la crisis y los recortes nos devuelven a una realidad difícil de asumir y que quizás sea incómoda: somos un país pobre, con enormes deudas que tenemos que pagar y, aunque no sepamos por qué y quién las ha originado, debemos adecuar todo el desarrollo del Estado del Bienestar, replantearlo y tirarnos unos años haciendo esfuerzos para llegar al nivel que teníamos en el año 2008 con el Ibex rozando los 16.000 puntos.

España era receptor de ayuda internacional prácticamente hasta 1977, año en el que empezamos a formar parte del mundo desarrollado con la entrada en diversos organismo internacionales como la OCDE, Banco Mundial y su FMI (Fondo Monetario Internacional) que tanto sabe y manda. El primer esbozo de Ley de Cooperación española se asomó a los periódicos por el año 1983. Se sancionó en el Congreso en 1987. Se establecieron planes directores de Cooperación -con una duración de 4 años- y el 31 de Diciembre de 2012, de este año, se cierra el tercero de esos planes. Con esto quiero significar lo terriblemente joven que es este sector.., y lo poco que hemos aprendido.

Lo previsto en presupuestos del Estado en 2013 es que lo que se va a destinar para cooperación rondará el 0,11%, cifra testimonial que se parece a la de los años 80, o sea, un descenso de 30 años. Las ONG están pasando su travesía por el desierto y se habla de despidos, cierre, fusiones o, en realidad, reinventarse ante el panorama de futuro que se avecina sin que nadie sea capaz de insinuar un nuevo modelo al que atenerse. Del voluntarismo se pasó al profesionalismo; de no saber nada, a enseñar; de tener una opción de libertad para escoger un modo de trabajar en la vida para los demás a la frustación del quiero y no puedo.

Ya sé que no es el único sector al que la crisis golpea pero mi reflexión va hacia los políticos que se han llenado la boca con los conceptos de  cooperación, solidaridad, corresponsabilidad con los países pobres, la necesaria aportación de los más ricos, llegar al 0,7% del PIB  (los países nórdicos destinan, como poco, el 1%), el desarrollo político-institucional de la Cooperación al Desarrollo, las decenas de cursos Máster de Cooperación que toda Universidad que se precie oferta ; el devenir de un Tercer Sector que dé empleo, trabajo y esperanza a un buen número de países y la realidad que se impone: Volver a Empezar.

Sólo espero que en esa vuelta atrás para seguir adelante, los políticos se crean el concepto de cooperación internacional para el desarrollo y el que quiera dedicarse a ello tenga las oportunidades que este sector se merece. Para un viaje así no hacían falta tantas alforjas.., ni tanto dinero dedicado. Otra cosa es qué co.. hemos conseguido invirtiendo tanto capital y qué logros y de qué países los podemos presentar después de 30 años. Pero esa es otra historia…

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